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20/09/2019

Apuntando a la “intensificación sostenible”, el INTA presentó sus 97 nuevas líneas de investigación

El presidente del INTA, Juan Balbín, y el ministro de Agricultura, Luis Miguel Etchevehere, realizaron este jueves en una exposición ganadera la presentación de las 97 nuevas líneas de investigación que llevará adelante ese organismo tecnológico en los próximos tres años, definidas “luego de un intenso trabajo de diagnóstico y consensos”, se subrayó. Balbín resumió la nueva política del INTA con dos palabras: “Intensificación sostenible”.

En el marco de La Nación Ganadera, en Balcarce, los dos funcionarios macristas aseguraron que la lógica para elegir las líneas de investigación es que las mismas “estén orientada a resolver problemas concretos del sector agropecuario y demandas de la sociedad, como también a dar apoyo técnico en la apertura de mercados externos”.

El nuevo plan del organismo está estructurado en 10 ejes centrales que, mediante 97 proyectos, abordan los temas en los que trabaja en todo el territorio nacional.

“La nueva cartera está focalizada en los problemas y oportunidades del sistema agroalimentario argentino y tiene una impronta de marcada interacción con el sector privado”, explicó Balbín. También aseguró que el INTA entiende a “la innovación como un proceso de co-construcción, que involucra a múltiples actores públicos y privados”.

En el desarrollo de estos objetivos, el primer paso fue la identificación de los seis problemas más relevantes para cada centro regional, cada centro de investigación y cada programa con los que contaba el INTA. De este ejercicio surgieron “264 problemas críticos a escala país con toda la territorialidad que tiene el INTA en sus 15 estaciones experimentales y nos enfocamos en 10 ejes temáticos”, detalló Balbín quien subrayó: “Si tuviera que definir la cartera programática en dos palabras serían: intensificación sostenible”.

El nuevo plan de trabajo contiene un total de 97 proyectos, en los que participarán investigadores del INTA y más de 2.500 profesionales externos de universidades públicas y privadas, el Conicet, organismos gubernamentales, escuelas, cámaras de productores, asociaciones, cooperativas, empresas y fundaciones, entre otros.

En la presentación, el presidente del INTA se detuvo en las propuestas sobre intensificación sostenible, cambio climático y agregado de valor. “A partir de la Cumbre de Líderes del G20, la Argentina acordó con los demás países miembros desarrollar estrategias en materia de intensificación sostenible y el INTA se ocupa de este compromiso, tomándolo como uno de los ejes de su cartera”, señaló.

En materia de ganadería, algunos de los proyectos apuntan a aportar eficiencia de cría y recría vacuna en distintas macro regiones; reforzar la estrategia y oferta de pasturas, forrajes conservados y forrajeras mega térmicas en sistemas ganaderos del centro y norte de la Argentina; y ofrecer respuestas para desarrollar sistemas silvopastoriles integrados y manejo del bosque con ganadería integrada (MBGI), entre otros.

“Gracias al rol del INTA en el mejoramiento genético de las principales especies forrajeras, la Argentina se ubica entre los países que poseen grandes perspectivas de crecimiento debido al desarrollo de tecnología y de materiales con alta producción de forraje y excelente valor nutritivo”, manifestó Balbín.

Alineado con un discurso que suele surgir del sector privado, el presidente del INTA indicó que para 2050 se estima que la población mundial alcanzará los 10.000 millones de personas. Y explicó que “esto será un verdadero desafío que hoy preocupa a los gobiernos debido a que, con los mismos recursos de tierra y agua, habrá que abastecerlos de alimentos y a la vez mantener la productividad del suelo y la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios”.

Además, de acuerdo con las advertencias del IPCC sobre el efecto de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en el Calentamiento Global, que hacen un llamamiento a limitarlas o reducirlas, Balbín anunció que los “investigadores del INTA Anguil (La Pampa) buscan medir la huella de carbono con herramientas de Data mining de las vacas, es decir, analizar las emisiones de GEI de la cadena de carne bovina pampeana”.

Balbín destacó la importancia de cuantificar las emisiones, sobre todo de dióxido de carbono (CO2). En este sentido, ponderó el cálculo realizado por el INTA y la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), a partir del cual la Argentina puede certificar que casi el 100% del biocombustible exportado a la Unión Europea es sustentable.

Ver Miguel Taboada, del INTA, participó del informe sobre cambio climático: “El demonio no es la ganadería sino la quema de combustibles fósiles”

La mención puntual a este tema no pasó inadvertida. Es que en los últimos días, en sendas notas publicadas en algunos diarios, el investigador jubilado del INTA Ernesto Viglizzo, uno de los principales estudiosos de las emisiones de GEO del agro, fue muy duro con el organismo en el que trabajó tantos años. Llegó a decir: “A moneda constante, en los últimos 10 años el gobierno nacional incrementó en no menos del 150% el presupuesto del INTA. Eso fue motivo de orgullo y jactancia para las autoridades nacionales. La cifra sumaría en la última década más de 1600 millones de dólares, cantidad que se justificaría de haber mediado una revolución tecnológica de grandes dimensiones. Pero eso no ocurrió. Los grandes saltos tecnológicos del agro argentino entraron de la mano del sector privado, nos guste o no”.

En este contexto, ahora parece primar cierto pragmatismo en la elección de las líneas de investigación. Y así se suma un capítulo para desarrollar tecnologías o procesos para captar oportunidades de mercado, relacionadas con nuevas demandas del consumidor o con la apertura de otros destinos comerciales.

“La agroindustria es el vector de trabajo en el territorio”, afirmó el presidente del organismo, quien observó que “el INTA tiene la enorme ventaja de la territorialidad, la potencialidad desde la investigación hasta la extensión y la capacidad de aplicar los desarrollos a la mejora, no sólo productiva, sino también para generar trabajo digno”.

De la presentación, participaron Fernando Andrade, investigador del INTA Balcarce, quien puso el foco en la necesidad de aumentar la producción y paralelamente reducir el impacto ambiental, y Ricardo Bartosik, especialista en poscosecha del instituto, quien habló sobre el desafío que tiene el país para almacenar la producción record de granos.

Asimismo, estuvieron presentes coordinadores de Programas Nacionales, referentes destacados del Centro Regional Buenos Aires Sur del INTA y representantes de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Mar del Plata, del Senasa, de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, de Aapresid y de CREA, entre otros.

Fuente: Bichos de Campo

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